jueves, 7 de abril de 2016

El hecho de 'ser persona'

He visto a miles de personas caer cuando estaban a punto de conseguirlo. Tantas como segundos puede llegar a tener un día. Después de actos inimaginables y esfuerzos que no te imaginabas que llegases a hacer, cuando estas a punto de llegar a tu meta, te rindes. Las presiones de nuestra sociedad ante adversidades son tan grandes, que las personas dejan de ser personas para convertirse en gente, y dejan al margen quienes son en realidad y por qué están luchando.
Si no nos propusiéramos un reto difícil la vida sería una mierda. Hablando mal, sería una mierda bastante grande. No tendríamos ilusión por nada ni por nadie, haríamos las cosas de manera sencilla,sabiendo que con un esfuerzo mínimo  vamos a conseguir cualquier cosa.
Vaya! Si es lo que está pasando actualmente. Lo quiero, lo tengo. No hay un tiempo de espera, no hay una previa, ni si quiera una preparación mental anterior a la idea de llegar a conseguirlo. Lo quiero, lo tengo. Y como consecuencia me canso de ello cuando le doy el uso correspondiente. 
Por suerte, todavía quedan personas.
Personas que luchan por sus ideales, sus objetivos, su vida, su personalidad por ser personas. Sin influencias ni presiones. Simplemente, siendo personas. Sin rendirse. Sin dejar al lado sus propósitos. La vida no tendría sentido si dejaramos de perseguir imposibles. Apuesto por las personas,y no por la gente.

lunes, 4 de abril de 2016

Lo llamé dependencia

Me pusiste retos tan difíciles que todo lo sencillo me parece complicado.
Cuando yo me refugiaba en la sombra, llegaste con una mirada llena de luz, dispuesto a ayudarme iluminando todas las piedras y así, no tropezar con ninguna. 
Tenías una obsesión muy grande con los baches del camino, siempre ibas con el cuidado de que no me hundiese en ninguno, que eran peligrosos, decías.
Yo era feliz. Me cuidabas tanto que me sentía pequeña de nuevo. Me pasaba la mañana pensando en volver a verte, en seguir compartiendo contigo todo el tiempo que tenía.
Al principio venías a verme siempre que tenías un rato libre, y lo que yo antes veía gris poco a poco se fue convirtiendo en una primavera continua.
Era capaz de hacer locuras por ti, me fugaba de clase solo por volver a estar entre tus brazos.
Todo me parecía poco, sacaba tiempo de donde no le tenía y nada me frenaba ante las ganas de verte otra vez.
Paso a paso me enamoré y caí en tus manos.
Y ahí me quedé, sin querer salir.


 ¿Sin querer, o sin poder?

Nada me podía ir mejor. Cada mensaje, cada llamada, cada momento..todo se nos hacía poco.
Pero un día tú quisiste más.
Mis amigas ya no eran mis amigas, estaba tan enganchada a tu veneno que no me había dado cuenta que me estaba perjudicando por fuera.
Pero no me importaba, yo seguía siendo feliz.


Empecé a ver borroso todo lo que no llevaba tu nombre. Ignoraba cada cosa que no tenía que ver contigo. Ya sólo me importabas tú. Yo no era consciente de que te estaba dejando ser el dueño de mi vida.
A mi todo me parecía bien si salía de ti. Al fin y al cabo, estaba enamorada.
Olvidé que para quererte a ti, primero tenía que enamorarme bien de mi.

Mi voz desapareció.
Mi sonrisa se esfumo con el humo de tu último cigarro.
Tus abrazos dolían demasiado.


Pero yo te seguía queriendo. O quizás es que me sienta obligada a hacerlo.
Yo misma te creé. 

Todo llegó a más. Mi piel cambiaba de color, ahora era más oscura. Tenia zonas moradas y algún que otro desperfecto con secuelas. No sabía porque te comportabas así.

Era totalmente inmune a lo que estaba pasando. No tenía ni voz ni voto en nuestra relación. Ya, dolían también los besos, y me veía sometida a acciones involuntarias hacia mi interés.

En el momento en que todo se apagó, no volví a verte la cara. Y continúe con el miedo de que todos erais iguales.

Aun me duelen algunos momentos, golpes, miradas palabras... Aun me duele tu cicatriz.
Pero sé que voy a poder cerrarla, o al menos, habrá alguien que pueda hacerme sentir la mujer que soy, tal como me merezco y nos merecemos todas.