¿Que por qué?
¿Como hemos llegado hasta este punto? Recuerdo entonces, alrededor: la gente, los coches, la ciudad como un monstruo abalanzándose sobre nosotros. Ya no se explicar como me siento, ni si quiera sé como me siento. Y cuando trato de entenderme, es como si saltase desde una gran altura, a la nada, que se extiende bajo mis pies.
Infinita, y negra.
Desesperanzadora, y fría.
¿qué nos hemos hecho? ¿Cuánto tiempo nos queda de vida? Mi interior es un concierto dedicado a las carencias, a las tristezas, a la esperanza sucia que le queda a una cuando ya no tiene nada. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?, dime.
Nos miramos a los ojos como pidiendo auxilio a gritos, y nos resignamos a confundirnos con el paisaje, a coger los metros a tiempo, a pedir otra cerveza más.
Ya nada nos importa tanto, ¿Qué nos ha pasado? ¿Por qué quisiera abrazarte con todas mis fuerzas y que después de ese abrazo desapareciese todo lo que hemos conocido? En un fondo lo pienso, pero no lo necesito. No sé porque tengo ganas, pero unas ganas ligeras. Pero no te abrazo, ni te miro a los ojos, solo pasan los días.
Y yo, sigo sin echarte de menos.
Esta es la última vez que te escribo, porque hoy es otro de esos días en los que un vago recuerdo de ti, ronda en mi cabeza.
Hoy es el último día de esos.
viernes, 28 de agosto de 2015
¿Por qué estás tan callada?
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